Más de 116 muertos, edificios arrancados total o parcialmente, montículos de basura que parecen esculturas hechas a base de automóviles, muebles y barro. Parroquianos deambulando en busca de sus seres queridos y pertenencias, algunas de las cuales volaron y quedaron esparcidas en un radio de hasta 100 kilómetros. Es el desolador panorama que dejó la noche del domingo el paso de un tornado en Joplin, Missouri.
Estados Unidos hacía ayer el triste inventario de la destrucción que dejó a su paso el tornado de monstruosas proporciones, uno de los peores en los últimos 50 años, en Joplin, donde un ejército de voluntarios luchaba contra reloj para rescatar a quienes permanecían sepultados bajo los escombros.


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